Actualizado el 26 de septiembre de 2026
KryVault está construido de forma que no podemos leer tus archivos: no porque no queramos, sino porque técnicamente no podemos. Esta página explica cómo.
Al crear una caja fuerte, tu navegador genera una clave aleatoria de 28 caracteres. Esa clave nunca sale de tu dispositivo.
A nosotros solo llega un hash SHA-256 derivado de ella, suficiente para localizar la caja. La clave no se puede recalcular a partir de ese hash.
Cada archivo se cifra en tu dispositivo con AES-256-GCM y se sube por fragmentos. Los nombres de archivo y de carpeta también van cifrados.
Por la red solo viaja ruido. Quien intercepte el tráfico no obtiene nada.
Fragmentos cifrados, su tamaño y una marca de tiempo. Ni nombres, ni contenido, ni pistas sobre de quién es la caja.
Si alguien se llevara nuestro servidor, solo encontraría bytes sin sentido.
Si pierdes la clave, pierdes los datos para siempre. No hay botón de "olvidé mi contraseña", porque tenerlo significaría que nosotros tenemos una vía de entrada.
Justamente por eso nadie puede presionarnos para abrir tu caja. Guarda la clave en un gestor de contraseñas.
Los datos se pierden de forma permanente, también para nosotros. No guardamos la clave ni nada que permita reconstruirla.
Solo podríamos entregar datos cifrados que no le sirven a nadie. La clave para abrirlos la tienes únicamente tú.
100 MB gratis durante 90 días, sin registro y sin tarjeta. Si necesitas más espacio, pagas desde dentro de la caja fuerte.